Cinna Lomnitz: “Debemos jugar un nuevo juego, que los edificios no se caigan”

“El sismo del 85 no lo terminamos de digerir ¿Por que tanta destrucción?”, preguntaba el Dr. Cinna Lomnitz, sismólogo de origen alemán e investigador emérito de la UNAM, el pasado 10 de noviembre en la charla: ¿Por qué los sismos de 1985 causaron tan gran desastre en la ciudad de México?.

“La distancia entre el foco del temblor y el registro de la amplitud de la honda, en principio, decrece con la distancia del epicentro. Pero ahora vienen las excepciones: en el Valle de México hay terreno de lago y roca. La zona de mayor riesgo sísmico es donde se ubicaba la antigua laguna; su suelo es casi lodo y su densidad es como si fuera agua pero no lo es”, explica. Por lo tanto, la honda se comporta de manera distinta – se intensifica – y, aunque la ciudad esté mucho más distante a los pueblos cercanos al epicentro, aquí se sienten mucho más.

Esta jornada forma parte del ciclo “El terremoto del 85 a 30 años” organizado por el Centro Cultural Universitario Tlatelolco en conjunto con el Comité Tlatelolco – 19 de septiembre 1985, con el cual buscan exponer opiniones, testimonios, y reflexiones sobre el acontecimiento que enlutó a la Ciudad de México, y si está preparada para un nuevo evento de magnitudes similares.

En esta oportunidad, la dinámica fue distinta, realmente no fue una conferencia como tal, sino que el Dr. Lomnitz abrió un espacio de preguntas, para ir respondiendo las dudas que tuvieran los asistentes, y entablar más que todo un diálogo sobre los sismos y sus efectos en este territorio.

“La mayoría de las disciplinas científicas tienen una escala de progreso que pueden dividirse en décadas, menos la sismología. Pasamos un tiempo largo en el que no hubo un progreso real. Los sismólogos hicieron una teoría que se publicó en 1909 y de ahí no ha habido grandes avances”. Indicaba el experto sobre el entendimiento de los sismos; a excepción la Tectónica de Placas, surgida a mediados del siglo XX, como único adelanto de esa teoría inicial, que unificó varias observaciones generadas hasta entonces, “pero aún le falta algo”, señala Lomnitz.

Muchas de las preguntas de la sala iban dirigidas sobre la posibilidad de predecir, saber, cuándo ocurrirá un sismo, a lo que es investigador responde “tenemos nuestras presunciones, pero no sabemos cuándo ocurrirá ni cuál será su intensidad. Ha ocurrido que llega un megasismo y nos borra nuestros cálculos”.

Ante la incertidumbre de no tener aún la capacidad de anunciar con precisión cuándo ocurrirá un nuevo movimiento telúrico, el Dr. Cinna remarca que al saber que el terreno donde se encuentra ubicado el Valle de México es más sensible, por su composición, a estas hondas sísmicas hay que seguir investigando, reforzar la investigación y, sobre todo, cultivar una cultura de prevención – gubernamental principalmente -, ya que según varios ejemplos dados de diversos lugares del mundo, una cosa es la violencia en la agitación del suelo, pero donde han ocurrido mayor cantidad de muertes y destrucción el factor ha sido en su mayoría por errores humanos/institucionales.

En el caso del edificio Nuevo León en Tlatelolco, el cual colapsó durante la tragedia del 85, “fue construido bajo presión y tengo entendido que encontraron un tipo de sedimentación que no tardaría en abdicar”. Y continúa “¿Por qué no jugamos a otro juego? Está prohibido que los edificios se caigan”. Toda construcción debe ser sismorresistentes en todas partes, porque no se tiene manera de saber cuándo y cómo golpeará.

“Los Aztecas tenían una explicación sobre el origen de los terremotos que particularmente me gusta más, los sacerdotes idearon una teoría a partir de la observación de los astros. Se dieron cuenta que en la tarde Venus desaparece en el horizonte y 12 horas después reaparece del otro lado; el sol y la luna también. Los sacerdotes al ver este fenómeno decían que mientras tanto, cuando no estaban visibles, caminan bajo la tierra, y como abajo todo está oscuro los astros tropiezan generando los temblores; por lo tanto no hay que tenerles miedo”, relata Lomnitz.

¿Quién es Cinna Lomnitz?

Nacido en Colonia, Alemania 1925, en sus primeros años de vida su familia se traslada primero a Bélgica y después a Chile, donde cursa su licenciatura. Luego realizó un postgrado en Harvard, para finalmente titularse como Doctor en Sismología en el Instituto Tecnológico de California. En los años 60 se ubica en Ciudad de México para formar parte del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM donde sigue siendo investigador emérito.

Es considerado uno de los sismólogos más reconocidos del mundo y, como dato a resaltar, fue discípulo Charles Francis Richter – si, el mismo que generó la escala de magnitud sísmica que lleva su nombre -. Propuso, en la década del 70, la sustitución de la antigua red del Servicio Sismológico Nacional por una red telemétrica digital, que luego fue nombrada como Red Sísmica Mexicana de Apertura Continental.

Cuenta además con varios galardones como el Premio Nacional de Ciencias y el Premio Universidad Nacional. Y forma parte del grupo de miembros de la Academia Mexicana de Ciencias, Academia del Tercer Mundo, AméricanGeophysical Union, Seismological Society of America, Unión Geofísica Mexicana y Sigma Xi.

Cuauhtémoc Abarca y Cinna Lomnitz
Dr. Cuauhtémoc Abarca Chávez y Dr. Cinna Lomnitz

Comparto una entrevista que hiciera Editorial Contenido al Dr. Cinna Lomnitz sobre los sismos

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